Siempre después de la base y el corrector: su función es sellar esos productos cremosos para que duren más y no se muevan. Aplicarlos antes impediría que la base se extendiera bien. La única excepción parcial es quien usa polvos con color como único maquillaje del día, directamente sobre la crema hidratante, buscando un acabado rápido y natural con una cobertura muy ligera.
Son categorías distintas que a veces se cruzan. «Translúcido» se refiere al color: son polvos sin pigmento que fijan sin alterar el tono de la base. «Compacto» se refiere al formato: polvo prensado en godet, práctico para retoques fuera de casa. De hecho, existen polvos translúcidos en formato compacto y también en formato suelto. Lo importante es decidir primero si quieres color o no, y después el formato que mejor encaje con tu rutina.
Depende de cuándo y cómo los uses. Los sueltos tienen molienda más fina, dejan el acabado más ligero y son ideales para fijar el maquillaje por la mañana con calma; a cambio, son incómodos de transportar. Los compactos ofrecen algo más de cobertura y caben en cualquier bolso, perfectos para retocar brillos durante el día. La combinación clásica, y muy eficaz, es fijar en casa con polvo suelto y retocar fuera con el compacto.
No tienen por qué, pero un mal uso puede acentuar la sequedad. Los polvos absorben parte de la grasa superficial, algo deseable en pieles mixtas y grasas, pero un exceso sobre una piel seca puede marcar las zonas deshidratadas y las líneas finas. La clave está en hidratar bien antes del maquillaje, elegir polvos de molienda fina o con acabado luminoso y aplicarlos en capa muy ligera, solo donde realmente se necesitan.
Antes de añadir más polvo, retira el exceso de sebo presionando la zona con un pañuelo de papel o un papel matificante, sin frotar. Después aplica una cantidad mínima de polvos, mejor translúcidos o matificantes, presionando con la borla o una brocha pequeña solo sobre la zona con brillo. Si añades polvo directamente sobre la grasa acumulada, el producto se apelmaza y crea parches que se notan más que el propio brillo.