REVIDERM OPC Glow Mask (Mini) está pensada para todo tipo de piel, pero brilla especialmente en pieles cansadas, apagadas o sometidas a estrés ambiental que empiezan a mostrar signos de envejecimiento prematuro. Su combinación de OPC antioxidante, T‑Vitality y néctar de Lithops ayuda a combatir la falta de luminosidad, el tono desigual y la pérdida de firmeza ligera. Es ideal si notas que tu piel ha perdido “chispa” por la polución, el ritmo de vida o el trabajo frente a pantallas, y buscas una mascarilla que no solo hidrate, sino que revitalice y proteja a nivel profundo.
Lo más habitual es utilizarla 2–3 veces por semana, siempre sobre la piel perfectamente limpia. Tras la limpieza (y, si lo deseas, un exfoliante suave o enzimático), aplica una capa generosa sobre rostro, cuello y escote, evitando el contorno de los ojos, y deja actuar unos 15 minutos. Retírala con agua tibia ayudándote de una muselina o almohadillas limpiadoras suaves, y continúa con tu sérum y crema de tratamiento habituales. Funciona especialmente bien antes de una ocasión especial o por la noche, como “cura flash” para que la piel amanezca descansada, jugosa y con un glow muy refinado.
Mientras muchas mascarillas se centran únicamente en aportar agua o lípidos, OPC Glow Mask trabaja en varias capas de la salud cutánea. El OPC ofrece una protección antioxidante muy potente frente a radicales libres y agresores ambientales, mientras T‑Vitality impulsa la producción de energía celular (ATP) y favorece la síntesis de colágeno y elastina. El néctar de Lithops, por su parte, mejora la forma en que la piel refleja la luz y ayuda a restablecer un entorno óptimo incluso cuando apenas tomas el sol o usas SPF alto a diario. El resultado no es solo una piel más hidratada, sino una tez visiblemente más vital, uniforme y resistente.
Sí, pero es importante ordenarla de forma inteligente dentro de la rutina. Una estrategia muy equilibrada es reservar los ácidos (como AHA toner o peelings enzimáticos) para el inicio de la noche y aplicar OPC Glow Mask a continuación en los días que quieras potenciar la regeneración y el glow, evitando añadir más activos exfoliantes encima. En noches de retinoides, suele ser mejor alternar: un día retinol, otro día mascarilla antioxidante y reparadora, para no saturar la piel. Por la mañana, puedes usarla antes de un sérum de vitamina C y un SPF alto para construir un escudo antioxidante completo, siempre observando la tolerancia de tu piel.
Tras las primeras aplicaciones, la mayoría de personas nota una piel más suave al tacto, con un brillo sutil de “buena cara” y una sensación de confort inmediato. Con el uso constante, la tez se percibe más uniforme, las rojeces difusas se atenúan ligeramente gracias al efecto estabilizador sobre los capilares, y la piel parece más firme y elástica. A medio plazo, se reduce el aspecto apagado asociado al estrés y la fatiga, mientras la barrera cutánea se muestra más resiliente frente a factores externos. Todo ello con un acabado de luminosidad elegante, más de piel sana y cuidada que de efecto cosmético exagerado.