Skin Defense Mattifying Primer está pensado para todo tipo de piel, pero brilla especialmente en pieles mixtas y grasas, o en aquellas que buscan controlar brillos y afinar la textura sin renunciar a la hidratación. Su textura gel ligera se funde al instante, difuminando ópticamente los poros y las líneas finas y dejando un acabado mate suave, no empolvado, que respeta la luminosidad natural del rostro. La piel se ve más uniforme, lisa y preparada para prolongar la duración del maquillaje a lo largo del día.
Tras limpiar y tratar la piel con sérum e hidratante, aplica una pequeña cantidad de Skin Defense Mattifying Primer sobre el rostro seco, insistiendo en la zona T (frente, nariz y mentón) y en las áreas con poros más visibles. Extiéndelo con movimientos suaves desde el centro hacia el exterior hasta que se integre por completo, y deja que se asiente unos segundos antes de aplicar la base de maquillaje. Puedes usarlo solo para un efecto “piel perfeccionada” con acabado mate, o como primer paso de maquillaje para conseguir un lienzo uniforme, suave y listo para recibir base, corrector y el resto de productos.
Este primer no solo matifica y difumina la textura, sino que también actúa como tratamiento gracias a su combinación de adaptógenos y activos biotecnológicos. Extractos como la ashwagandha, el reishi y la moringa ayudan a proteger la piel frente al estrés oxidativo, mejoran la firmeza visual y contribuyen a una barrera cutánea más resiliente. A la vez, el complejo hidratante con glicerina y pentylene glycol mantiene el nivel de hidratación equilibrado, evitando la sensación de sequedad típica de muchos primers matificantes convencionales. El resultado es una piel que no solo se ve mejor al instante, sino que se siente más cuidada con el uso continuado.
La fórmula está diseñada para ofrecer un equilibrio entre eficacia y confort, incorporando ingredientes hidratantes y calmantes como el aloe vera y un sistema de preservación respetuoso con la piel. Aunque contiene aceites esenciales aromáticos (como bergamota, jengibre o geranio), se integran dentro de un enfoque de cuidado avanzado que prioriza la barrera cutánea y la protección antioxidante. Si tu piel es sensible, se recomienda empezar aplicándolo en días alternos y observar la respuesta, integrándolo después en tu rutina diaria una vez confirmada la buena tolerancia. En muchos casos, se convierte en un aliado perfecto para quienes buscan controlar brillos sin agredir ni saturar la piel.
Desde la primera aplicación notarás la piel visiblemente más suave, con los poros y las líneas finas ópticamente difuminados y un acabado mate elegante que prolonga la duración del maquillaje. Con el uso regular, los adaptógenos y los activos antioxidantes contribuyen a que la piel se vea más equilibrada, con un aspecto más firme, elástico y luminoso, como si hubiera descansado mejor. Además, al reforzar la barrera cutánea y proteger frente a las agresiones externas, la piel tiende a reaccionar menos al estrés diario, manteniendo un aspecto más uniforme y radiante incluso en jornadas largas o en entornos urbanos exigentes.


