Esta pomada está especialmente indicada para quienes notan sus pestañas y cejas más finas, debilitadas o con menos densidad que antes, ya sea por el paso del tiempo, el uso continuado de maquillaje, desmaquillados agresivos o tratamientos estéticos. Es ideal si buscas realzar la mirada desde la propia fibra, mejorando longitud, grosor y aspecto general sin recurrir únicamente al maquillaje. Su combinación de DMAE, péptidos, glicógeno marino y aceites nutritivos la hace adecuada tanto como tratamiento preventivo como de recuperación, en todo tipo de piel, siempre que no exista sensibilidad a alguno de sus componentes.
Lo más recomendable es incorporarla en la rutina nocturna, con la piel completamente limpia y seca. En pestañas, aplica una pequeña cantidad sobre la yema del dedo índice y deslízala suavemente con el ojo cerrado, desde la raíz hacia las puntas, sin exceso de producto para evitar que migre al interior del ojo. En cejas, trabaja siguiendo la dirección natural del pelo, insistiendo en las zonas más despobladas. La clave está en la constancia: un uso diario y delicado permite que los activos como el Myristoyl Pentapeptide-17 y el aceite de ricino trabajen de forma progresiva sobre la fibra.
Aunque la sensación de mayor nutrición y suavidad puede percibirse desde las primeras semanas, los cambios visibles en longitud, grosor y densidad requieren tiempo, ya que respetan el ciclo natural de crecimiento de pestañas y cejas. De forma general, se suelen empezar a notar mejoras sutiles a partir de las 4–6 semanas de uso continuado, con resultados más evidentes alrededor de los 2–3 meses. Factores como la constancia, el cuidado al desmaquillar y evitar fricciones excesivas influyen directamente en la calidad del resultado. Es un tratamiento de fondo: cuanto más disciplinada sea la aplicación, más se potencia su efecto rejuvenecedor de la mirada.
Sí, la pomada está pensada como un tratamiento complementario, no como sustituto del maquillaje o de otros protocolos. Lo ideal es aplicarla siempre sobre pestañas y cejas limpias, preferiblemente por la noche, para que los activos trabajen sin interferencias. Durante el día puedes usar tu máscara habitual, productos de fijación o maquillaje de cejas con normalidad. Si llevas tinte, laminado o microblading, la pomada puede ayudar a mantener la fibra más flexible, nutrida y resistente, siempre que la piel esté ya recuperada del procedimiento y no exista irritación. En caso de tratamiento médico o reciente, conviene consultar previamente con el profesional que lo ha realizado.
A diferencia de muchos sérums ligeros de acabado acuoso, esta pomada combina una arquitectura rica en aceites y ceras vegetales (ricino, almendras dulces, jojoba, girasol, acacia, carnauba) con activos de tratamiento como el DMAE, el glicógeno marino y el Myristoyl Pentapeptide-17. Esto permite trabajar simultáneamente la nutrición profunda de la fibra, su resistencia y su aspecto visual, creando una película protectora que ayuda a minimizar roturas y caída prematura. Además, la presencia de vitamina E y glicógeno aporta un plus antioxidante y revitalizante, alineado con un enfoque de lujo que entiende las pestañas y cejas como una extensión más del cuidado antiedad global del rostro.