Integral Cleansing & Regenerative Mousse está diseñada para todo tipo de piel, pero brilla especialmente en pieles sensibles, deshidratadas, maduras o castigadas por el estrés, el maquillaje diario y la polución. Su base de agua termal rica en minerales y sus agentes limpiadores extrasuaves respetan la barrera cutánea, por lo que es ideal si tu piel se enrojece con facilidad o se siente tirante con otros geles. Además, los ácidos glicólico y láctico actúan con suavidad, por lo que resulta una excelente opción para quienes desean introducir una limpieza con efecto renovador sin recurrir a fórmulas agresivas.
Lo ideal es utilizarla mañana y noche como paso de limpieza al agua. Humedece ligeramente el rostro, dispensa una o dos dosis de espuma en la mano y masajea con movimientos circulares suaves, insistiendo en frente, nariz y barbilla, pero sin frotar en exceso para no irritar. Aclara con agua tibia y seca el rostro a toques con una toalla suave antes de aplicar tónico, serum y crema. En rutinas antiedad, funciona especialmente bien como preparación previa a tratamientos con vitamina C, péptidos o retinoides, ya que deja la piel más receptiva y uniforme.
Sí. La fórmula está pensada para ofrecer una exfoliación suave, envuelta en una base calmante e hidratante. El agua termal y el hidrolizado de ésteres de jojoba ayudan a compensar la posible sensibilidad asociada a los AHA, aportando confort y reforzando la barrera cutánea. Si tu piel es muy reactiva, puedes empezar utilizándola solo por la noche y alternando días, observando cómo responde la piel. A medida que la notes cómoda, podrás aumentar la frecuencia de uso, siempre acompañándola de una buena hidratante y fotoprotector de día, ya que cualquier rutina con ácidos requiere protección solar constante.
Integral Cleansing & Regenerative Mousse no es solo un gel que hace espuma: es un limpiador-tratamiento. Por un lado, su formato autoespumable asegura una espuma ya formada, muy fina y cremosa, que reduce la fricción sobre la piel y facilita una aplicación homogénea, algo clave en pieles delicadas. Por otro, su combinación de agua termal mineralizante, agentes extrasuaves y AHA convierte el gesto de limpieza en un momento de renovación celular, hidratación y acción antiedad. La piel no solo se siente limpia, sino también más lisa, luminosa y con un aspecto más descansado desde las primeras aplicaciones.
Se puede integrar perfectamente en una rutina avanzada, pero conviene hacerlo con criterio. Dado que ya aporta una exfoliación suave gracias al ácido glicólico y al ácido láctico, no es recomendable utilizarla en la misma rutina con otros exfoliantes químicos potentes (peelings de alta concentración, tónicos con AHA/BHA intensos) para evitar sobreexfoliación. En cambio, sí se complementa muy bien con serums hidratantes con ácido hialurónico, tratamientos antioxidantes con vitamina C o cremas reafirmantes y regeneradoras. Si utilizas retinol u otros activos potentes por la noche, esta espuma es una excelente preparación previa: limpia en profundidad, afina ligeramente la textura y deja la piel lista para recibir el tratamiento sin comprometer el confort.