Cleansing milk está especialmente recomendada para pieles normales, secas y sensibles que buscan una limpieza eficaz pero suave, sin sensación de tirantez ni resequedad. Su complejo nutritivo de limpieza disuelve el sebo, las partículas de suciedad y el maquillaje —incluido el de ojos— respetando la barrera cutánea. Gracias a su combinación de aceites vegetales, colágeno hidrolizado y betaina, ayuda a mantener la piel flexible, confortable y con un acabado sedoso tras cada uso.
Lo ideal es utilizarla mañana y noche como primer paso de la rutina, sobre rostro, cuello y escote. Puedes aplicarla con las manos ligeramente humedecidas, masajeando con movimientos suaves y ascendentes para que los lípidos limpiadores disuelvan el maquillaje y las impurezas. Después, retírala con agua tibia ayudándote, si lo deseas, de una muselina o de la almohadilla REVIDERM soft cleansing pad para potenciar la sensación de piel limpia y confortable. A continuación, aplica tu tónico, sérum y crema de tratamiento habituales.
Sí, esta leche limpiadora está formulada para eliminar incluso el maquillaje de ojos sin esfuerzo, gracias a su complejo de aceites y emolientes de alta tolerancia. Disuelve suavemente fórmulas cremosas y residuos grasos sin necesidad de frotar en exceso, algo clave para preservar la delicada zona del contorno. Si llevas maquillaje intenso o waterproof, puedes repetir la aplicación en esa área, siempre con movimientos muy suaves, hasta que la piel quede completamente limpia y confortable, sin sensación grasa.
Su loción restauradora de lípidos combina triglicéridos de cadena media, aceite de coco, aceite de jojoba y otros emolientes que mimetizan la textura del manto hidrolipídico de la piel. De este modo, la limpieza no solo elimina suciedad y maquillaje, sino que también ayuda a reforzar la función barrera y a reducir la pérdida de hidratación. El colágeno hidrolizado aporta sensación de elasticidad y la betaina contribuye al equilibrio hídrico, logrando una piel suave, jugosa y más resistente frente a las agresiones externas.
Cleansing milk es perfecta como primer paso de una rutina de doble limpieza, especialmente si utilizas filtros solares, maquillaje o productos de alta cobertura a diario. Tras retirarla, puedes continuar con un limpiador suave o un tónico acorde a tu tipo de piel, y completar la rutina con exfoliantes enzimáticos como enzyme peeling liquid o enzyme peeling paste, y mascarillas como repair mask, según las necesidades de tu piel. Esta sinergia potencia el resultado de los sérums y cremas posteriores, dejando el rostro más receptivo, uniforme y luminoso.