Accident à la Vanille – Madeleine de Proust es un perfume gourmand de nicho que huele literalmente a pastelería fina: una madeleine esponjosa y mantecosa cubierta de mermelada de melocotón y albaricoque, con un toque cremoso de coco y un fondo de vainilla cálida. Está pensado para personas que disfrutan de fragancias muy dulces, reconfortantes y con mucha personalidad, que quieren oler a “bollo recién horneado” sin renunciar a la elegancia. Es ideal para amantes de los perfumes gourmand potentes, para quienes buscan un aroma que despierte recuerdos de infancia, hogar y pequeños placeres cotidianos.
Por su carácter goloso, intenso y envolvente, Accident à la Vanille – Madeleine de Proust brilla especialmente en climas frescos y fríos, por la tarde y la noche, en planes íntimos, cenas especiales o momentos en los que apetece sentirse arropado por un aroma cálido. También funciona muy bien como perfume “capricho” para días en los que quieres mimarte o destacar con una estela muy llamativa y diferente a lo habitual. Si te encantan los perfumes gourmand, puedes convertirlo en tu fragancia firma, ajustando la cantidad de pulverizaciones según el contexto: menos en espacios cerrados u oficina, más generoso en exteriores y noches de invierno.
La salida es jugosa y luminosa gracias al melocotón y el albaricoque, que recuerdan a una mermelada de fruta dorada. Pasados unos minutos, el coco aporta una cremosidad suave y ligeramente láctea, que redondea el acorde y lo hace aún más goloso. En el secado, el protagonista absoluto es el acorde de madeleine con mantequilla y vainilla, que huele a bollería recién salida del horno, cálida, dulce y reconfortante. Es, sin duda, un perfume muy dulce y totalmente gourmand, pero su composición está tan bien trabajada que, aplicado con moderación, se percibe sofisticado y agradable, no como un simple “caramelo” plano.
Siguiendo la filosofía Ultra-Gourmand™ de la casa, esta fragancia se formula con una alta concentración de aceites perfumados y un largo proceso de maduración y maceración, lo que se traduce en una excelente fijación. Sobre piel hidratada, puede acompañarte durante muchas horas, con especial persistencia en ropa, bufandas y tejidos, que retienen muy bien el acorde de madeleine, mantequilla y vainilla. Su estela es claramente notable y deja un aura muy reconocible de pastelería dulce, por eso se recomienda empezar con pocas pulverizaciones y ajustarlas según el entorno y tu tolerancia al dulzor.
Para disfrutar al máximo de su carácter dulce y acogedor, aplica el perfume en puntos de pulso como cuello, muñecas, detrás de las orejas y pliegue del codo, sin frotar la piel después para no romper la estructura de las notas. En días fríos, puedes añadir una pulverización ligera sobre una bufanda, el interior del abrigo o una prenda que no sea delicada, de forma que el aroma te envuelva como una “nube” de bollería recién horneada. Si prefieres un efecto más moderado para el día a día, limita la aplicación a uno o dos puntos de pulso y acompáñalo de una hidratante corporal neutra o de vainilla suave para prolongar la duración sin sumar más intensidad aromática.



