Enzyme Exfoliator está pensado para prácticamente todo tipo de piel, incluyendo pieles sensibles o reactivas que no toleran bien los exfoliantes físicos con gránulo. Su fórmula enzimática con papaina y complejo de frutas tropicales trabaja “disolviendo” las células muertas desde la superficie, sin fricción ni agresión, lo que ayuda a mejorar textura y luminosidad respetando la barrera cutánea. Es ideal para pieles apagadas, con tono desigual, poros congestionados o primeras líneas, que buscan un efecto renovación visible pero con una sensación de confort absoluta tras la aplicación.
Para aprovechar todo su potencial, se recomienda aplicar Enzyme Exfoliator sobre la piel limpia y seca (o ligeramente humedecida), evitando siempre el contorno de ojos. Extiende una capa fina y uniforme sobre rostro, cuello y, si lo deseas, escote, y deja actuar unos minutos para que las enzimas y el complejo de frutas puedan trabajar sobre la superficie cutánea. A continuación, emulsiona con un poco de agua tibia realizando movimientos suaves y aclara por completo. Termina con tónico, sérum y crema hidratante; si lo utilizas por la mañana, es imprescindible finalizar con un protector solar de amplio espectro.
La frecuencia ideal dependerá de la sensibilidad y el estado actual de tu piel, pero como referencia general suele recomendarse entre una y dos veces por semana. Si tu piel es sensible o estás introduciendo por primera vez una exfoliación enzimática, comienza con una aplicación semanal y observa la respuesta de la piel: debería sentirse más suave, uniforme y luminosa, sin sensación de tirantez. En pieles más resistentes o acostumbradas a activos renovadores, puedes aumentar progresivamente a dos veces por semana, siempre evitando sobreexfoliar y priorizando la hidratación y la reparación en los días posteriores.
Enzyme Exfoliator prepara la piel para que los tratamientos posteriores se absorban mejor, por lo que funciona muy bien como paso previo a sérums antioxidantes, hidratantes o reafirmantes. Sin embargo, al ser un producto de exfoliación, conviene ser prudente al combinarlo con otros activos de acción renovadora intensa como retinol o ácidos (AHA/BHA), especialmente en la misma noche. Una buena estrategia es alternar: utilizar Enzyme Exfoliator en tus noches de “renovación suave” y reservar el retinol u otros exfoliantes químicos para días distintos, equilibrando siempre la rutina con productos calmantes e hidratantes para mantener la barrera de la piel en perfecto estado.
Desde las primeras aplicaciones es habitual notar la piel más lisa al tacto, con menos rugosidades y un acabado más luminoso, como si el tono se hubiera “despertado”. Con un uso constante, Enzyme Exfoliator ayuda a suavizar gradualmente la apariencia de poros dilatados, pequeñas irregularidades de textura y zonas apagadas, ofreciendo un aspecto más uniforme y revitalizado. A medio plazo, la combinación de enzimas de papaya, complejo de frutas tropicales y aminoácidos de colágeno vegetal contribuye a una piel que se ve más jugosa, hidratada y receptiva a tus tratamientos de cuidado, elevando el resultado global de tu rutina de skincare de lujo.


