REVIDERM AHA Cleansing Foam (Mini) está formulada para todo tipo de piel, pero resulta especialmente beneficiosa para pieles con impurezas, tendencia acneica, textura engrosada o signos visibles de envejecimiento y tono apagado. Su combinación de ácidos de frutas ayuda a refinar la superficie cutánea sin recurrir a exfoliantes mecánicos, por lo que es ideal si buscas una limpieza de tratamiento que vaya más allá de retirar la suciedad. Además, es un excelente apoyo cosmético en casos de hiperpigmentación y marcas post-acné, siempre que se complemente con una rutina adecuada y protección solar diaria.
Lo ideal es utilizarla mañana y noche como primer paso de tu rutina de cuidado. Sobre la piel ligeramente humedecida de rostro, cuello y escote, aplica una pequeña cantidad de espuma y masajea con movimientos suaves, evitando el contorno de los ojos. Deja actuar unos instantes para potenciar la acción de los ácidos de frutas y, a continuación, aclara con agua tibia y seca la piel sin frotar. Después, aplica tu tónico (por ejemplo, AHA Toner de REVIDERM) y tus tratamientos específicos: sérum antimanchas, crema regeneradora o cuidado anti-edad, según las necesidades de tu piel.
Si tu piel es sensible o es la primera vez que introduces AHA en tu rutina, es recomendable empezar despacio. Puedes usar la espuma solo por la noche durante los primeros días, o en días alternos, observando la respuesta de tu piel. Una ligera sensación de cosquilleo es normal al inicio, pero no debería resultar molesta ni provocar enrojecimiento intenso o descamación marcada. En caso de notar incomodidad, reduce la frecuencia y refuerza la hidratación y reparación de la barrera con cremas calmantes. Con una introducción gradual, incluso las pieles más delicadas pueden beneficiarse de su efecto iluminador y afinador de textura.
Con el uso constante, la piel se ve más clara, uniforme y luminosa, como si recuperara su “glow” natural. La acción queratolítica suave de los ácidos glicólico, láctico y málico ayuda a desincrustar poros, suavizar pequeñas irregularidades y reducir el aspecto apagado o cetrino. A medio plazo, la textura se percibe más fina y lisa, las marcas superficiales se difuminan y los tratamientos que aplicas después penetran mejor, potenciando su eficacia. Es una limpieza de tratamiento que actúa como un primer gesto renovador en la rutina de cuidado anti-edad y antimanchas.
Sí, pero es importante hacerlo con criterio para no sobreexfoliar la piel. Esta espuma ya aporta una exfoliación química suave cada vez que la utilizas, por lo que, si empleas otros productos con ácidos (tónicos AHA, peelings, sérums con ácidos o retinoides), conviene espaciar su uso y no aplicarlos todos a la vez en la misma rutina. Una buena estrategia es reservar los peelings más intensivos para uno o dos días a la semana y mantener la AHA Cleansing Foam como tu limpiador de cabecera, ajustando la frecuencia según la tolerancia de tu piel. Y, como regla de oro, siempre acompaña este tipo de tratamientos con una hidratación generosa y un fotoprotector de amplio espectro cada mañana.