pro microbiome oily skin está diseñado para piel grasa con impurezas y piel con tendencia acneica, incluso cuando se encuentra bajo tratamiento dermatológico. Es especialmente recomendable en casos de exceso de sebo, brillos persistentes, poros obstruidos y aparición recurrente de granitos o brotes. Su tecnología con efectos pre, pro y postbióticos ayuda a mantener un microbioma cutáneo saludable, lo que se traduce en una piel más equilibrada, menos reactiva y con menos imperfecciones visibles a medio plazo. Es una opción ideal para quienes buscan un cuidado técnico pero respetuoso con la barrera cutánea y el equilibrio natural de la piel.
Este concentrado no se aplica directamente sobre la piel, sino siempre mezclado con la crema o fluido de día o de noche. Tras la limpieza y el tónico, y después de tu sérum o ampolla habitual, deposita una pipeta entera de pro microbiome oily skin en la palma de la mano y mézclala con tu crema de tratamiento. A continuación, extiende la mezcla sobre rostro y cuello, evitando el contorno de ojos, por la mañana y por la noche. Esta forma de aplicación asegura una óptima tolerancia, refuerza el confort de la piel y potencia el efecto regulador del microbioma sin sobrecargarla.
A diferencia de un sérum convencional, pro microbiome oily skin está formulado específicamente como un concentrado para mezclar con el cuidado habitual, y no debe utilizarse solo. Su enfoque no se limita a “secar” las imperfecciones, sino a actuar sobre el microclima de la piel mediante una combinación de ingredientes pre, pro y postbióticos, junto con activos reguladores del sebo como el Potassium Azeloyl Diglycinate. Esto permite mejorar el equilibrio del microbioma, reducir la virulencia de microorganismos patógenos asociados al acné y prevenir nuevas impurezas, manteniendo al mismo tiempo una hidratación ligera y una sensación de confort, incluso en pieles sensibilizadas por tratamientos médicos.
Sí, este producto está concebido precisamente como un apoyo inteligente a tratamientos antiacné y rutinas con activos potentes, siempre que la piel lo tolere bien. Lo ideal es mantener la pauta prescrita por tu dermatólogo y, sobre ella, integrar pro microbiome oily skin mezclado con tu crema, para ayudar a compensar el desequilibrio del microbioma y reforzar la hidratación sin aportar lípidos. Si utilizas productos con ácidos, retinoides u otros activos intensivos, aplica primero tu sérum o tratamiento específico sobre la piel limpia y seca, deja que se absorba y, después, aplica la mezcla de crema con pro microbiome. En pieles muy reactivas, puede ser aconsejable empezar solo por la noche y aumentar la frecuencia según la tolerancia.
Con el uso constante, mañana y noche, es habitual que la piel empiece a percibirse más regulada en brillo, con una sensación menos grasa y una textura más uniforme. A medio plazo, el trabajo sobre el microbioma cutáneo favorece un entorno menos propenso a la congestión, lo que ayuda a disminuir la frecuencia de nuevos brotes e impurezas, así como la apariencia de poros obstruidos. La hidratación ligera, sin lípidos ni fragancia, aporta confort incluso en piel grasa, evitando la sequedad extrema que a veces provocan otros tratamientos. Tras varias semanas de uso regular, la piel suele mostrarse más equilibrada, con un aspecto más limpio, calmado y saludable.